Declaración de Goiania
8 de Junio de 2001
“Hacia una biotecnología al servicio del desarrollo sostenible del sector agropecuario y forestal de América Latina y el Caribe”
En América Latina y el Caribe, a pesar de la abundancia de recursos naturales, desarrollos e inversiones continuas y un prolongado esfuerzo en investigación agrícola, la pobreza rural y la inseguridad alimentaría afectan a más de 55% de la población rural. En estos países la capacidad productiva de las tierras agrícolas estará saturada a corto plazo aumentando el riesgo de la degradación de suelos y agua, y la depreciación de bosques y humedades de importancia ecológica local y universal. El sector agrícola deberá prepararse para alimentar a una creciente población, haciendo un uso sostenible de los recursos y utilizando los conocimientos al servicio de la sociedad.
Actualmente, las aplicaciones modernas de la biotecnología vegetal ofrecen un amplio rango de posibilidades para el aumento de la productividad, la diversificación y el aumento de la producción a través de un agricultura sostenible, incluyendo el uso de biopesticidas, técnicas de cultivos de tejidos y la utilización de las herramientas avanzadas de la genómica y la ingeniería genética, como complementos indispensables del mejoramiento genético de los cultivos.
Sin embargo, las aplicaciones de la biotecnología vegetal deben responder a la creciente demanda en términos de seguridad alimentaría, desarrollo socio económico, comercio internacional, así como a la conservación, diversificación y uso sostenible de los recursos genéticos vegetales como insumos básicos de la futura agricultura regional. La biotecnología debe presentar resultados concretos y a costos accesibles para la resolución de problemas y la innovación productiva en el ámbito de los pequeños y medianos productores.
Más allá de los avances de la biotecnología vegetal y su potencial para el mejoramiento genético existen dilemas que han dividido a la opinión pública como respuesta social recurrente frente a adopciones de nuevas tecnologías. Esta disputa comprende visiones socio económicas y éticas que deben ser consensuadas.
Un apoyo sostenido a la aplicación de la biotecnología para la producción, protección, poscosecha y transformación de cultivos, implica que la opinión pública internalice conceptos vinculados a la ingeniería genética y la genómica molecular. Esto permitirá desarrollar y apropiar variedades resistentes o tolerantes a cultivos expuestos a estrés biótico y abiótico; promoverá el aumento de la calidad nutritiva de las nuevas variedades. Asimismo, facilitará la reglamentación en términos de bioseguridad lo cual es necesario para garantizar una liberación sin riesgos a la salud humana y al medio ambiente, sin lo cual América Latina y el Caribe quedaría muy lejos de su potencial para alcanzar seguridad alimentaria y desarrollo socioeconómico.
La agricultura de la Región debe ser más competitiva a lo interno y externo. Los esfuerzos para combatir la pobreza se pueden complementar a través de la competitividad y la generación de tecnología apropiada, vía sus efectos directos e indirectos. Ser competitivos implica producir con eficiencia y trabajar en nichos de calidad e inocuidad alimentaria. Las tecnologías convencionales no son suficientes, por lo que es necesario abrir un espacio estratégico para el uso de las nuevas biotecnologías y hacer que sus productos sean incorporados en sistemas productivos sostenibles. Por otra parte es necesario aliviar la pobreza y parte de la estrategia será maximizar los efectos directos e indirectos de la investigación y el desarrollo tecnológico. Una explotación apropiada de la biotecnología puede resultar en un renovado acceso a la toma de decisiones por parte de los pequeños y medianos productores, a través de sistemas artesanales de producción de semillas de alta calidad, desarrollo de fertilizantes orgánicos, agroindustriales rurales, métodos de preservación y diversificación del uso de los productos, lo cual se traduce a autosuficiencia y competitividad.
Los esfuerzos científicos en desarrollar cultivos que eliminen o reduzcan la utilización de agentes químicos en los sistemas agrícolas deben ser bienvenidos por los agricultores y consumidores dentro de un ambiente de percepción pública de la biotecnología amparado en conocimientos probados y en la existencia de un sistema de bioseguridad confiable par ala evaluación y gestión de riesgos. El público en general debe ser debidamente informado sobre la biotecnología como una herramienta segura para la mejora científica de los cultivos y que la modificación responsable de genes de plantas no es nada nueva ni peligrosa; y que por el contrario, su utilización en agricultura es clave en el marco de la lucha contra la degradación ambiental, el hambre y la pobreza. Asimismo, los procesos biotecnológicos y productos agroalimenticios derivados deben ser percibidos por el público en general como una necesidad más que una opción en la provisión de alimentos seguros para la salud y el medio ambiente, nutritivos; así como de alta calidad y bajo costo.
Desde 1989, LA FAO, a través de los esfuerzos de la Red de Cooperación Técnica en Biotecnología Vegetal (REDBIO) viene persiguiendo estos objetivos a través de la vinculación entre sus laboratorios miembros en 32 países y por la conducción de actividades en materias relacionadas a la investigación, formación de recursos humanos y asistencia técnica a los gobiernos en temas ligados a la biotecnología.
Los científicos, investigadores, participantes, miembros de la red REDBIO/FAO y miembros de la Fundación REDBIO Internacional, reunidos en la ciudad de Goiania, Brasil, como parte de las actividades del IV Encuentro Latinoamericano de Biotecnología Vegetal, alertan a la sociedad, gobiernos, instituciones y tomadores de decisión sobre:
· La falta de conciencia sobre la gravedad de la problemática
de la inseguridad alimentaría y sobre el nivel de degradación
de los recursos naturales en especial los genéticos, el agua y el suelo,
como temas en la agenda mundial, regional y nacional para los próximos
20 años.
· La urgencia de proteger a los recursos genéticos y a la biodiversidad
mediante el uso de técnicas biotecnológicas para si caracterización,
conservación y uso sostenible asegurando un acceso adecuado y transparente.
· La necesidad de fortalecer la investigación agrícola
como base fundamental para la adecuación y generación de biotecnología
apropiada a las condiciones socioeconómicas y ambientales de América
Latina.
· La especial relevancia y pre-requisitos de la formación de recursos
humanos con capacidad de negociación para la adecuación y puesta
en marcha de innovaciones biotecnológicas que permitan generar recursos
y empleo.
· La necesidad de establecer programas de difusión a todos los
niveles, para mejorar la percepción pública de la Biotecnología.
Los miembros del IV Encuentro Latinoamericano de Biotecnología Vegetal, REDBIO 2001, subrayan el hecho de promover la aplicación segura y responsable de la biotecnología especialmente en los ambientes frágiles y en los países de menores recursos, y alientan a mantener y a acentuar el diálogo con todos los sectores y actores para concretar el desarrollo de las nuevas biotecnologías tales como la gnómica molecular y la ingeniería genética como elementos claves al uso sostenible de los recursos genéticos, así como la aplicación cuando sea factible, de la biotecnologías avanzadas en el manejo integrado de cultivo dentro de sistemas de producción sostenibles.
Considerando las profundas implicaciones actuales y potenciales de la biotecnología, declaramos que la participación de los científicos en debate público sobre los beneficios y riesgos de la aplicación de las tecnologías modernas debe ser favorecida y promovida a todos los niveles de las instituciones públicas y privada, especialmente de aquellos miembros de la Red REDBIO considerando la necesidad de reclamar y promover la asignación de recursos financieros apropiados para la educación, entrenamiento y difusión de la biotecnología. Esta concepción la deben hacer suyas los políticos, los productores, los procesadores, las universidades y la sociedad civil, quienes al final son los que facilitan el desarrollo de la biotecnología en los países.
Declaramos que el rol de los productores como el de los consumidores debe ser
fortalecido y mayor énfasis debe ser empleado en la transferencia de
tecnología apropiada para la aplicación sostenible de la biotecnología
vegetal, incluyendo tecnologías de información y de comunicación.
Estar conciente de los beneficios socios económicos de la biotecnología
también ayuda a contrarrestar la desinformación sobre biotecnología.
Este último aspecto, justifica aún más los esfuerzos de
fortalecer el uso de redes biotecnológicas como REDBIO/FAO y estimular
su uso a nivel nacional y regional.
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